Cambiemos de tercio... Elric de Melniboné
Por primera vez en el blog no hablo de música y hablo de literatura, otra de mis grandes pasiones. Tristemente, el impulso que me ha llevado a hacer esto es debido a la necesidad que tengo de proclamar la absoluta decepción que me he llevado con las obras de Michael Moorcock, sobrevalorado autor de fantasía. He leido cuatro de sus novelas sobre el personaje de Elric, cuadracentésimo vigésimo octavo emperador de Melniboné, y creo que puedo hablar con propiedad sobre su obra.
Una mierda.


Así de simple. Este tipo que se cree lo suficientemente bueno como para despreciar a Tolkien, tiene todo aquello que odio en los autores de fantasía. No tiene ni idea de lo que quiere hacer en sus libros, lo que resulta en un conjunto de tramas facilonas que suelen seguir un esquema muy simple (alguien solicita ayuda al protagonista, se presenta un misterio en un sitio a tomar por culo, se viaja, un centenar de peleas confusas, y el final con la correspondiente criba de personajes de quita y pon. En ningún momento me he sentido angustiado con el terrible destino de Elric. La historia podía conseguirlo, pero la ineptitud del autor hace que este se contradiga continuamente (es decir, en un momento Elric es el más fuerte del mundo, al siguiente está tan débil que no puede ni levantar la espada, pero luego coge "energía" y vuelve a despachar a todo el mundo). Después incurre en el error de los advenedizos, que es tratar toda el asunto de la magia como si fuera un recurso facilón para salir de los embrollos y situaciones en los que el personaje se mete. ¿Cómo vas a interesarte por la salud de un tipo que siempre puede llamar a sus amigos los silfos para que lo saquen volando de cualquier sitio? También trata de diseccionar la magia tratándola como una ciencia de plástico, con sus apartados sobre los Mundos Superiores, y las lenguas olvidadas y toda la morralla pseudomística que a nadie le importa.
Las peleas. Hay una cada tres páginas, y todas, todas, están mal narradas. No te enteras de nada, nunca. El tío hace una finta, y luego coge todo el poder del Universo, y cercena un montón de cosas, y parte cráneos, y se siente débil, pero luego coge "energía" y vence a todos. Ya está. Bien, pues dentro de tres páginas otra vez, pero en vez de que los enemigos sean "una especie de babuinos con alas" son "unas sombras deformes que salían de la niebla y que no tenían forma clara" (excusa barata que expresa la completa inutilidad del autor en temas de descripción). Lo peor de todo es que el amigo Michael usa palabras bastante cultas, y parece que el libro se eleva a niveles literarios. Nada más lejos, es todo un facsímil barato y sin ningún tipo de valor. Por largos que sean los libros todos juntos (ocho novelas, unas 1800 páginas), todo son historietas de 60 páginas divididas en "libros I, II, III". El compañero de Elric muere ochenta veces. Primero se llama Smiorgan, luego Moonglum, luego Dkavic o como sea (este también es uno de esos libros de nombres raros en plan: voy a meter todo tipo de consonantes y aspectos ortográficos raros a ver que sale. Uno no se llama Patxi vamos, sino P'haa'ttch' I'rklä-xxi), pero es el mismo. Se lo encuentra, muere, luego sale su reencarnación en la próxima historia, muerte trágica 2, luego otra vez.
Podría seguir, pero sería darle más atención de la que se merece y ya he perdido suficiente tiempo leyendo los libros. Basura. Alejaos de esto y mejor dedicaros a leer la excelente saga de "Canción de hielo y fuego" y la desternillante historia de Geralt de Rivia (ese sí que es un albino interesante). Eso si es fantasía. Para otros libros con miga, los Hyperion Cantos. Obra maestra. Espero hablar de ellos pronto.


raistlin-majere dijo
Haré caso del consejo, como he hecho caso al empezar la "Canción de Hielo y Fuego". Es extraordinaria. Los únicos defectos que soy capaz de encontrarle son la distribución del cuarto volúmen, y la incertidumbre que crea el hecho de que no haya acabado de escribir la historia. La verdad es que Martin va a tener difícil mantener el nivel. Suerte para todos los que estamos de exámenes.
Raistlin Majere.
"And then, there was silence."
8 Junio 2008 | 03:53 PM