Después de mucho tiempo ocupado retomo el blog con la intención de
avivarlo y sacarlo del letargo en el que lo tenía. Para ello he
decidido hacer una serie de posts muy cortos pero muy seguidos que
seguirán las opiniones sobre uno de los discos del año, Dark Passion
Play. Lo he estado escuchando durante mucho tiempo y creo que ya estoy
en condiciones de daros una idea en concreto sobre el álbum.

La primera canción, The Poet and The Pendulum, es la epic del disco,
con sus 14 minutos de duración. Una canción muy bien orquestada pero
muy compleja. Se compone de cinco partes, White lands of Emphatica,
Home, The Pacific, Dark Passion Play y Mother and Father. La canción
utiliza tres solistas diferentes: Anette, Marco (en su faceta más
agresiva) y un niño soprano, siendo el resultado apabullante. La
orquesta se oye a la perfección y sobre todo el grupo de cuerda, que
toque con mucha violencia y pasión. Sin embargo tenemos otras partes en
las que la orquesta es silenciada por la potencia de los riffs de
Empuu, sobre todo en la parte que da nombre al disco.
Quizás es un pequeño fallo empezar el disco con una canción tan buena, porque después hacia el final, pierde un poco de ritmo el disco. Es un inicio alucinante, pero después de los catorce minutos de épica lo siguiente te puede sonar a poco.
De todas formas excelente. Tercera canción de Nightwish que supera la barrera de los diez minutos, y tengo que decir que probablemente la mejor, aunque en dura pugna con Ghost Love Score. Puede que TPATP salga ganando por su producción, más conseguida que en la epic de Once, muy buena de todas formas, pero se nota la cantidad de pasta que tienen ahora para gastar en producción.

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